Archivo | septiembre, 2010

Lógica

30 Sep


No, hombre, no… Nosotros no impedimos a los de Mercalaspalmas que trabajen hoy. Simplemente no dejamos que los camiones que los proveen puedan entrar y salir del recinto.


¡Aaaaaaaaaaaaah, era eso! ‘Sólo‘ paran la actividad de todo un mercado obstaculizando la entrada y salida de mercancías.
Pues fíjense ustedes que a mí, esa contundente explicación de un chico de UGT con el que me paré a hablar por la calle, me sonó ligeramente poco democrática. Yo le comenté que, si bien me parecía totalmente justo que hicieran uso de su derecho a la huelga, no me parecía nada correcto que no respetaran a los que no la apoyaban, como el propio transportista, digo yo. Claro que puedo estar perfectamente muy equivocado. Al fin y al cabo, ¿qué sabe de todo esto un pobre autónomo, que ayer se dejó su sueldillo del día en taxis?

Y fue así que me puse a pensar que ustedes también podían conocer distintos casos de yonoteobligoaquesecundeslahuelga.

¿Comparten alguno?


El Community Manager

15 Sep

Ésta es la historia totalmente ficticia de tres tipos casi divinos, de tres tipos medio chiflados, que se encontraron en una esquina.


Raúl T. había terminado la carrera de Música en el Conservatorio, especializándose en piano, aquel mueble que le arrancó una mueca de extrañeza cuando celebraba su 4º cumpleaños. Raúl obtuvo una de las cinco mejores notas de su promoción. Su técnica era intachable, alguno no dudaba en definirla como perfecta. Sin embargo, Raúl carecía de ese talento innato para conseguir el aplauso de un auditorio. Hoy es el mejor maestro con el que cuenta el Conservatorio que lo vio formarse un día.

Roberto H. nunca estudió música. “Para pagar a un profesor, prefiero comprarme un violín mejor. Ya aprenderé por mis medios.”, afirmaba cuando sus padres lo animaban a acudir a las clases de un afamado violinista que, casualmente, vivía en su barrio. Y así fue. Roberto respiraba música y, aunque no sabía distinguir una semifusa de una bicicleta, era capaz de mantener en enamorado silencio a una sala para 300 personas.

Alfredo G. empezó a tocar la guitarra a los 19 años, cuando consiguió convencer a un compañero de la Facultad de Derecho para que le prestara una. No sin esfuerzo, fue aprendiendo sus temas favoritos. Los libros con canciones de Silvio Rodríguez y de Alejandro Sanz fueron su escuela de música. Un día Alfredo se descubrió fascinado por ese nuevo mundo que se le iba abriendo. Apartó el Código Penal, que lo observaba amenazante noche tras noche desde su mesita frente a la cama y decidió ocupar ese espacio con más cancioneros, a los que les dedicaría todo su empeño. Fruto de ello llamó la atención de los dueños de un local. Le contrataron para amenizar una fiesta. Y luego otra. Y fue así que Alfredo consiguió olvidar su fracaso en la carrera que tanta ilusión le hacía a sus padres y vivir del fruto de mucho trabajo bien hecho.

Hoy los tres recibieron una llamada de la Academia de Operación Triunfo:

– Lo sentimos mucho. Nosotros hemos decidido que tú no vales para esto. Te quedas fuera.

¿Pero este artículo no hablaba de los Community Managers?
Pues eso.


Dedicado con mucho cariño a @marta_rruiz, @oliverserrano, @JoseLdelCampo y @seniormanager por el interesante debate acerca de los Community Manager de ayer.

MicroGauchada (III)

9 Sep


Si escribes el nombre de tu ex en Google Instant aparece el nombre de tu amigo que te aconsejó cortar…

…y dónde se la está tirando AHORA.

Escepticismo

5 Sep
(Que me perdonen los diseñadores gráficos por el “intrusismo profesional“)

¡Que levante la mano el que no se lo crea!

MicroGauchada (II)

3 Sep

Los hombres de Buthan esperan a que los maridos salgan de la casa.

Followed

3 Sep

Un día descubriste Twitter. Un día te descubrieron a ti.



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